lunes, abril 22

Peter Federico, cuando el racismo en el fútbol viaja en todas direcciones | Fútbol | Deportado

Cuando Peter Federico saltó al campo en la final del Valencia-Real Madrid, un cruce entre los dos clubes que lo compartían, Mestalla se había enardecido. La afición tardó 73 minutos en llamar y llamar estúpidamente a Vinicius. Los brasileños también subieron la pegada al 2-1, al igual que Tommie Smith y John Carlos en el podio de los jugadores de México 68 con el gesto de poder negro, llevas un tiempo interactuando con la Hinchada de Mestalla y enseguida vi el color amarillo de la tarjeta de Jesús Gil Manzano para una entrada al destino de Hugo Guillamón. Así, el portero blanquinegro, vendido al Valencia por la entidad que preside Florentino Pérez, abandonó el césped y no imaginaba que pasarían muchas cosas (el empate de Vini, la terrible lesión de Diakhaby, la mirada polémica del colegiado, una trifulca tras otro bajo el eco del lastimoso final…). Pero lo que Jamás sí podía sospechar Peter Federico es que, contagiado por el ambiente volcánico de aquella noche del 2 de marzo, los gestos que hizo al público para asegurarse de dar un asalto definitivo a su equipo tras un extraño peligro propio, han destruido el odio hacia ellos enemigos.

Su cuenta X (antes Twitter) se ha convertido en un centro de hostilidad. “No mates la mano que tú Dios de venir, cabeza del nido, en pátera sujetaste que yo tengo”, dijo uno. «Si no vas a Madrid, dejas el camión en Uber», solo una más. “Cuotas”, simplificado por otro aficionado blanco. Hubo más. Racismo que voló una vez más, ahora de Valencia a Madrid, volando como un boomerán por el espacio del rojo social más convulso. Peter Federico, triste y abochornado, decidió cerrar los comentarios para cortar este manantial de rabia.

El Valencia decidió emitir un breve comunicado al día siguiente en el que, tras reiterar «su compromiso en el juego contra la discriminación en cualquiera de sus formas», mostró su postura ante este caso concreto: «Algunos comentarios son totalmente inadmisibles, fomentando el odio que está recibiendo nuestro jugador Peter Federico. Por el fútbol y una sociedad libre de discriminación y violencia. Discriminación Cero – Mundo VCF”. Menos diplomática fue la afición valenciana, que hizo eco en el aire un gesto solidario, un comentario lleno de empatía, de Vinicius Júnior. Y si los conocimientos adquiridos son de poca utilidad.

Condena de LaLiga

La Liga no está acostumbrada a la perfección si se suma a la condena a este tipo de manifestaciones, también extrañado por el racismo. “En la deportación no hay lugar para conductas de odio. La Liga condena los comentarios discriminatorios contra el jugador Peter Federico y los muestra en solitario, como en el Valencia. Trabajaremos juntos para erradicar estos comportamientos en nuestro fútbol”, dijo en un comunicado.

Peter Federico no abrió la boca. Su entorno le pidió guardar silencio para no quemar más leña en las relaciones entre su actual club, que tiene la posibilidad de gastarse el 50% de los derechos del jugador a cambio de dos millones de euros, y el que lo hizo procedente del Ciudad de Getafe jugará en la cantera durante 14 años. Pero la gente de su barrio se queja de que un chico de 21 años de origen humilde se ha visto afectado por esta corriente de odio.

El joven extremo, que regaló un par de ramlazos de calidad a Mestalla, es uno de los hijos de un matrimonio dominicano que abandonó el Caribe para buscar un presente y un futuro más adorable en el barrio de San Cristóbal, en el barrio de San Cristóbal. suburbios de Madrid. Peter Federico tiene doble nacionalidad y ha decidido hacer un partido en Primera División tras superar la realidad con una vestimenta en la que sólo juegan estrellas del fútbol (sólo disputó tres partidos en el equipo de Ancelotti). Algunos de ellos viven en La Finca, la lujosa urbanización de Pozuelo de Alarcón, al noreste de Madrid, y no saben que muchos hombres, cuando guían a sus compañeros por el camino de Valdebebas, pasan por las zonas verdes que cuidan de su padre. por Peter Federico, que disfruta de la vida como jardinero.

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